05 mayo 2011

Lo bueno nuevo y lo bueno viejo

Tengo un nuevo blog que me niego a mostrar por el simple hecho que roza lo intimo. Se que diciendo esto no hago más que generar (a los nadie –o muchos- que me leen y a mi misma) el ímpetu de querer sacarlo a la luz.

Lo viejo es igual de bueno que lo nuevo. A veces tengo un cuaderno por la mitad y ante la llegada de uno nuevo no puedo resistirme a escribirle la primera pagina para que deje de ser tan virgen. La pureza no existe, ni siquiera en los útiles.

Lo nuevo es igual de bueno que lo viejo, porque pese a que suelo romper el himen del nuevo cuaderno apuñalandolo con tinta de algún color que este de moda en mi vida por algún motivo en especial, el cuaderno por la mitad vuelve a renacer, sin pureza pero alegremente rayado.  Hoy el azul Bic trazo medio me alegra la caligrafía. Ayer me enternecía la tinta de pluma. Hace un mes mi mano se deslizaba sola con el gel de la Uniball Signo… y no es el objetivo de esta entrada hacer un chivo de las lapiceras que uso, sino demostrar que este blog pese al que moribundo estado por el que transita… viejito y todo lo quiero.

Paz.

Reina.

Se ha producido un error en este gadget.