03 abril 2011

Que viejo estoy, che bandoneón…

¡Qué lindo que es dormir! En mucho tiempo no trasnoché… de hecho sacando cuentas caí en que desde diciembre que no asomo ni siquiera por algún barbucho olvidado a tomar unas chichas… ir a bailar: OLVIDALO.

Me siento vieja, y eso que me faltan algunos meses aun para los 23. El otro día, salía de la facultad y un flaco grandote, que me pasaba por lo menos por veinte centímetros me dice: “Loca, entradas free para Chocolate el viernes?”, cuando lo vi note que no tendría más de dieciocho años y solo me salió un “Mha…” desganado mas que nada por haber ido temprano a la facultad para nada porque el docente no fue. Cuando ya había pasado unos metros adelante de él me grita: “¡Eh! ¿Porque no?”, la concha de tu hermana pensaba entre mi… y lo dije nomás: “Porque estoy vieja para eso ya”, “Mirá que en la pista del primero van a pasar clásicos de los ‘80 y los ‘90” concluyo. Jajaja. Jajaja, es lo único que puedo decir. ¿Que iba a hacer? ¿Rajarlo a puteadas?  Naaa…

El fin de semana largo, vino mi novio de su hogar en Claypole. Fuimos a pasear, heladito por la peatonal, librería, jugar a la wii en los fichines más barato (sin olvidarse de pasar por el arcade del wonder boy y el Pacman) Yendo en el colectivo rumbo a nuestra salida de sábado, dos nenas que salían del club de hockey venían charlando y riéndose sentadas en los asientos del fondo, mientras yo venia en la mía pensando en el precio de los fichines y en que si Félix no me agarraba perdería el equilibrio en un frenazo y rodaría por el pasillo, cuando escucho a una de las quinceañeras decir: “Señora, le dejo el asiento” Miré para todos lados, lo miré a Félix comprobando que si, me lo decía a mi… y me reí aceptando el asiento. Entre que me había tratado como una vieja, no podía hacer más que sentarme.

Está bien, para mi también a los quince los de veinte eran unos viejos, pero no les daba el asiento en el bondi…

Anoche, nos juntamos con los Letrados en el quincho de mi casa, nos hicimos un pollito al disco, nos tomamos un buen vinito, jugamos un rato, hablamos de política y trabajo y cuando nos quisimos acordar eran las siete de la mañana. Hacia mucho que no trasnochaba, pero aunque muchos están en el auge de su juventud y revientan los fines de semanas, se empedan y se divierten hacinados en algún boliche bailando reggeton … no se imaginan lo que disfruté anoche con los chicos, sentados al lado del fuego escuchando el tributo a Sandro. Trasnoche a mi manera y después como disfruté la siesta.

 

DSC07555 Los equipos del “Digalo con mimica”: Las Chichis y Los Porongones

 

 

¿Estoy tan perdida?

Reina.

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