11 septiembre 2010

Ni soy, ni me creo

Soy o me creo una delirante, más porque me lo dicen, por lo que hacen y por lo que veo, que por lo que me creo.

Me encuentro ante una computadora y no se cae una sola idea.

Me veo al espejo y me encuentro tan normal como cualquiera. No tiene porque venir ninguna idea a mi, no hace falta que se prenda ninguna luz que no suelo tener.

Trabajar, estudiar, ser hija, amiga, novia, militante, todo dentro de los parámetros normales que cualquiera espera. Nada de análisis retorcidos que entre en discrepancias con cualquier ser al cual no pueda enfrentar ideológicamente por el miedo a fracasar en la contienda.

Pero de repente me salta en la cabeza ese maldito pato de goma que hizo que sin droga alguna flotará sobre un palacio de tierra y me sentará en el. Entonces, mi cuerpo metamorfoseó con una hormiga reina (según Noelia, la Princesa de los Petes) que se metió por mi culo y en una travesía inaudita (que dejaremos para más adelante) llegó a mi cerebro para convertirme en Reina del Delirio de la noche a la mañana, autoproclamándome como tal sin democracia alguna pese a que no soy partidaria a ese tipo de monarquías.

Fui buscada, me amenazaron con ese verso de Kill the Queen, vino uno que mataba perritos una vez y me dijo que pretendía asesinarme. Pero si moría, quería ser como Lady Di al menos y morir en Francia o en el Machu Pichu.

Fui buscada, me llamaron de Open Door, vi al hombre mirando al sudoeste, escuché The Calefons y me quise convertir en cantante. Entre otras cosas.

Y al intentar ser normalita, la hormiga me asalta, picotea mi cerebro y de la nada me encuentro corriendo por los pasillos de mi trabajo cantando “mamamia, mamamia, mamamia, figuero ooohhh ohoohhh” a volúmenes anormales, o encontrándole un sentido perverso a Plauto mientras intento estudiar para el final de latín.

La gente mira mi aspecto pordiosero, siempre con los mismos jeans, los kilos de más y los rulos volados por el viento y nunca entienden mi sonrisa permanente. Desaprobación y dedo índice apuntando y mamá  que me enseñó que no se señala con el dedo. Levantan una ceja y mueven la cabeza de un lado a otro ante un panfleto de un programa de becas de la universidad o una agrupación sindical que entrego de mano en mano o ante la mochila que no solo lleva los apuntes, sino el cepillo de dientes, el tupper, el té y a veces el cementerio de palabras de la RAE, por si alguno se le ocurre decir que es misógino sin saber que carajo significa. Y todo porque ignoro cuando se ponen a hablar de su resaca dominical.

Y no entienden que todo es culpa de la hormiga. Ni comprenden mi felicidad ante ello. Y está perfecto. No lo acepten, pero déjenme ser.

Una vez, el pato de goma que decía ser fiel, me engañó con una rata asquerosa. Eso es anormal, y aun así lo acepte, lo dejé ser.

Me resulta anormal no leer. No lo concibo como algunos no conciban que coma manzana con dulce de leche o me saque los zapatos cuando me molestan los dedos…

Ah, esa es otra. Tengo una fobia irracional, si me tocan los dedos de los pies grito, lloro repentinamente y pego patadas a quien lo haga. Pánico. Los normales se burlan de ello, me corren con las manos al ras del piso y no aceptan que me quite las zapatillas… ¿Quienes son los raros? Disfrutad del sufrimiento ajeno. Todos lo disfrutamos, todos ponemos la palabra bloopers en el buscador de youtube.

Nadie es normal. Todos tenemos una hormiga que se nos metió por el culo y se deposito en nuestros cerebros.

Y yo no lo soy, ni me creo

 

Reina.

 

Nota: Esta entrada es carente de sentido. ¡Menos mal!

Nota 2: Y si me falla la sintaxis, es el estado… Me voy a charlar con Rolando, para ver si tiene algo que ver con Beowulf.

4 comentarios:

Félix dijo...

Sea culpa o no de esa hormiga, esa persona que describís sos vos y te hace ser única. ¿O dónde hay otra que tenga esa fobia en los pies? ¿O coma manzana con dulce de leche? ¿O le ponga limón al guiso? ¿U odie la gelatina? ¿Dónde hay otra que se pelee con el peine como usted? ¿O se ponga a jugar al Mario en las vacaciones? No hay otra, y eso es lo bueno, somos únicos. Y si los demás levantan las cejas es porque son todos una manga de putos (o por qué no, una manga de heterosexuales).

(Y me pongo un poco cursi, sí, y te digo que de esa persona provocada por esa hormiga yo me enamoré y más vale que la hormiguita no se vaya, ¿eh? Además, también, ¿dónde va a haber otra que me dé bola como vos? :P)

Jero.- dijo...

lo de los pies lo comparto, no tan dramatico pero algo si.
lo demas no. no me gusta la manzana con dulce de leche y amo la gelatina. detesto el limon XD

que gracioso que felix mencione el mario, el captcha de este mensaje es sness XD

Oli! dijo...

Te banco en la manzana con dulche de leche, a morir!!!!!!!!!!!!
y lo demás,sí....DELIRIO TOTAAAAL! jajaja

Zeithgeist dijo...

por el contrario mi querida.. tiene todo el sentido del mundo para los q sufrimos la misma plaga hormiguil.

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