14 marzo 2010

Este año la tía Fer no vino

Este año la tía Fer no vino. En casa nunca faltan colchones y yerba, elementos imprescindibles cuando uno vive en una ciudad turística y tiene una numerosa familia lejos. Donde comen tres, comen  quince y es así como he pasado veranos completos durmiendo en una bolsa de dormir y comiendo con el plato en la falda en un rincón del comedor. Pero este año la tía Fer no vino, y se notó la ausencia.

Cuando termina el verano, indefectiblemente empieza el frio. Es automático, se hace presente un par de días antes del otoño y puteamos por el viento tanto más o igual que puteamos al comienzo del verano por  el insufrible calor.

Siempre quejándonos de uno u otro estado.

Este verano no vino mucha gente, estuvo tranquilo, pude comer en la mesa y la mayoría de las noches dormir en mi cama. Pero este año la tía Fer no vino y no pude discutir sobre mi agnosticismo ni sobre la idea de nunca casarme, ni pude decir adrede muchas veces las palabras mierda, puta y boluda para que se alarme y me crea la más boca sucia de sus sobrinas.

Se está haciendo notar este puto otoño. Mamá ya salió a pelearse con la heredera de la Tuca por las nueces que caen del nogal de la vereda de la otra cuadra y se nota ahora sí la ausencia de la tía Fer este verano. Dicen que me voy a parecer a ella. Por lo menos sé que mis dientes, salieron igual de torcidos que los suyos y que la tía Zulma (que sí vino esta temporada y vino con novio nuevo y todo) no se alarma si yo digo mierda, puta o boluda y está de acuerdo con que sueñe con irme a París y no sea una Susanita empedernida que solo piense en casarse.

Igualmente, con respecto a mis tías, la tía Fer es con la que mejor me llevo. Debe ser por lo parecidas que somos o porque es con la que más charlé en mi vida de sobrina o porque siempre viene en verano… aunque este año la tía Fer no vino.

DSC02871 La última visita de la tía con su marido, el tío Dani, el primo Rodri y el eterno amiguito de Rodri Joaco.

 

Paz.

Sa.

 

NOTA: La Tuca era una vecina que se ganó el odio de todos los niños del barrio, yo incluida en las epocas en que jugábamos al 25 en el baldío de frente a su casa y nos pinchaba las pelotas con un tenedor. Para otro post quedarán esas historias.

1 comentarios:

Félix dijo...

Creo que te lo dije, pero la Tuca, ¡está hablando del faaaaassssso! :P

Yo quiero conocer a la tía Fer, para ver si es verdad que tanto te parecés a ella. Pero sólo para eso, después, arreglate vos con ella, jajaja.

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