25 marzo 2009

La Plastimasa de regalo...

Si bien es verdad que estoy peleada con la vida hace unos cuantos días, también es verdad que estoy más aferrada a ella que nunca. Siempre que se acercan estas fechas, siempre que empieza la vida otra vez, siempre que se acerca la mitad del año pasa lo mismo… el mismo miedo, la misma soledad, los mismos dolores. Está vez, saldré del mundo un rato para darme cuenta de que hay mucho más… para no estancarme siempre en junio. Maldito junio.
Mientras tanto sigo con mi patetismo a flor de piel, lo mejor de ello es demostrarlo continuamente en parte para que no me crean un mármol, en parte para sentir algo más que un día frío o un día de calor.
Las sensaciones experimentadas las últimas semanas pueden verse ahora como una especie de pelota de plastilina. Si, como cuando éramos chiquitos. Me acuerdo que en el jardín de infantes (La Hormiguita Viajera, egresada 1994) siempre agarraba la plastilina amarilla, formaba una gran flor de pétalos redondos y siempre pedía a mis compañeritos pedazos de otros colores… un poco de rojo para simular una vaquita de San Antonio, un poco de verde para formar el tallo, un poco de azul para hacer una nube… Aunque viéndolo en perspectiva era un gran manchon de masa pegado a la mesa, en ese momento mi Arte era el único existente, no importaban otras masas, no existían ni Minujin, ni Warhol, ni Vladimir, ni Ryden, ese pedazo de plastilina me hacia sonreír un buen rato en la tarea de mantener las manos ocupadas, con la misma emoción que hoy me mueve al sentarme ante un cuaderno nuevo o al abrir un pote de acrílico recién comprado. Cuando toda la sala pasaba por todas las mesas a ver los trabajos de cada uno de los compañeros, sabíamos que la hora de plastilina terminaría instantáneamente.
Las figuras de Vero siempre eran las mejores, porque además era la más linda, la que todos los nenes decían que era su novia. A mi poco me importaba porque me bastaba sentir que habia cumplido con mi objetivo para salir contenta a decirle a mi mami lo que habia hecho ese día, que la flor de pétalos redondos me salio más linda que nunca y que además Nico, el nene mas lindo del salón me habia elogiado las trenzas que ella me habia hecho.
Al terminar, llegaba el momento de guardar, devolvía a mis compañeros los pedazos azules, rojos y verdes que me habían prestado, ellos devolvían mis pedazos amarillos y unía con fuerza esa masa flácida por el calor de las manitas de infante, y el amarillo que siempre se mostraba tal cual era se manchaba con todos esos colores que no le pertenecían… se notaba cuan manchado estaba su ser, pero al volver a la clase siguiente sabia que ese era mi pedazo de plastilina. No era como el azul que tapaba con su intensidad otros colores, ni como el rojo que desvanecía en pequeños tonos naranjas rojizos mi amarillo. Transparente el amarillo, siempre terminaba mostrándose tal cual era, y siempre terminaba solo porque nadie quería el amarillo manchado.
Hoy me siento una pelota de plastilina amarilla… tengo en mi ser partes de mucha gente que no está mas, que se fue retirando, que pronto se irá. Ellos hicieron ser un poco especial a mi amarillo ser… le dieron un poco de rojo formando mi naranja, le dieron un poco de verde llenándome de asteriscos, le dieron un poco de azul formando el púrpura que tanto quiero, dejando un poco de azul intenso que tanto dice. Siento que ellos fueron los que terminaron de formarme.
Hoy siendo una cuasi adulta, ahogada de responsabilidades, preocupándome con infantiles locuras, llorando por los rincones, intentando ser alguien en algún futuro: extraño tanto esos días de plastilina cuando el auge del amor era cuando Nico me elogiaba las trenzas…

Y si me elogias mis rulos hoy, me muero del amor.
Y si me abrazas pidiéndome perdón, haces que me olvide de todo.
Y si me voy tal vez te haria un favor
Y si te vas (o preguntas por ella otra vez) volves a romperme el corazón.
¿Y si nos vamos de una vez? Venite conmigo… Jugate conmigo.

(Me siento en el 94 otra vez)

Paz.
Sa.

Nota 1: Mañana empiezo a cursar nuevamente después de casi 10 meses.
Nota 2: Gramatica I… por tercera vez en la vida. Y por tercera vez en la vida con Juancho.
Nota 3: Recordarme que tengo que alejarme. Pavadas. Se que no lo haré. Se que me aferraré más a vos.
Nota 4: Buscar a Nico por el Facebook.
Nota 5: BINGO! Victor volvió a acordarse que existo...

3 comentarios:

フェリクス dijo...

La vida de chicos, desde el punto de vista de cuando somos grandes, siempre parece más fácil. Y aunque ahora, es cierto, la vida es mucho más jodida que antes, la entonces también era jodida a su modo, con las cosas de chicos que siempre pasaban.

Por otra parte, qué jodida es la vida ahora. Que si uno se va, o si los dos se van o los dos se quedan, todas las posibilidades llevan a un lugar peor. ¿O no? Por lo visto así parece. El señor Cronos dirá qué es lo que tiene que pasar. Por ahora, señora plástilina, sigale dando la forma a su vida de la manera que pueda hasta que llegue alguna señal, pase algo, qué sé yo.

No sé pa' qué hablo, será que me preocupo al pedo.

Te quiero, doña reina de plastilina.

Saludos.

Me! dijo...

Y si te compras un poco de plastilina?? ahh no entendía...jaja..
Ya está pensando en Junio?? Estás peor que yo!!! Y si vivimos el presente y dejamos que mañana nos despierte lo que nos debe despertar y nada más??
Arriba el ánimo!

Lic_jasper dijo...

paparula... ud planifica en tiempos de tres meses!?
vamos mal!

La vida de chico es mas sencilla, es todo.
Despues vamos creciendo, nos ponemos tan salames como ahora, y vivimos acomplejados por banalidades y sentimientos que enlazamos con otros seres qe tambien eran sencillos, para convertirse en jodidos de mierda!

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