18 noviembre 2008

Si je dis ce que le ne veux dire....

Si yo digo lo que no quiero decir, ellos me liberaran. Ellos, ¿quienes serán ellos?


Ils vont me libérer...

Si je dis ce que je ne veux dire, ils vont me libérer...

Los Sentimientos, me liberaran sin dudas.
La vulnerabilidad en la que uno se encuentra, dejar el alma, el corazón, la vida en una bandeja de plástico (porque no llego a la de plata ni en pedo), lista para ser devorada por el mundo del exterior... para sufrir algunos días más y volver a la normalidad, a la monotonía, a que la domesticación del Zorro se termine.

Je suis domestique mon amour... pero pronto dejaré de estar domesticada porque esto se terminará.
Eso de que uno se acostumbra al recorrido del Colectivo, alguna vez hable de eso.
Uno se acostumbra a que el colectivo pasa al mismo horario a diario, uno camina hasta la parada apurado porque la modorra venció al despertador dejándonos esos "cinco minutos más" en la cama para tomarnos el colectivo de más tarde... casi a diario, peleando con el tiempo. El colectivo toma el mismo recorrido, pasando por la misma esquina, doblando un poco más allá, llegando a la costa para resplandecer mientras los pasajeros pueden disfrutar el mar en su plenitud. Encontrar sobre ese micro la misma hermosa sonrisa de colectivo... ¿Quién no se enamoró alguna vez de alguna sonrisa en el colectivo, de algunos ojos en los pasillos, de unas manos a través de un mostrador? y desafió al destino y lo burló, perdiéndose en los "cinto minutos más" para volver a tomarse el colectivo de más tarde para encontrarse con esa sonrisa.
Se acostumbra uno a eso... se domestica, sabe que llegará tarde, sabe con quien se encontrará en el micro, sabe que esperara que la sonrisa le sonría y sabe que indefectiblemente el mar estará ahí en el mismo lugar.
Pero un día el colectivo cambia de horarios porque empezaron las vacaciones y ahora hay que cumplir con las necesidades de los turistas. Por más que la modorra nos venza, el colectivo no es el mismo, ni el colectivero es el mismo, y la sonrisa no está más fresca y radiante para sonreír.
Uno busca por un tiempo la sonrisa en todas partes, pero se da cuenta que no está más y la extraña y melancoliza por unos días hasta que aparece una sonrisa nueva o hasta que el colectivo vuelve a sus horarios normales...
Pero pasado el tiempo, la sonrisa tal vez, no tenga el mismo significado que antes...
El único que sigue ahí es el mar... inmenso y profundo mar.
Por eso si digo lo que no quiero decir, los sentimientos se liberaran y quizá por un tiempo extrañe la sonrisa, por otro tiempo la busque y luego cuando se vaya del todo la recordaré como algo hermoso, que ya pasó.
No pierdo la esperanza de que este bondi no cambie nunca de recorrido... y que ante mis palabras, esas que diré aunque no quiera decir, mediante pasen los días las cosas volverán a la normalidad...
Soñar...
Volar...
Soñar...
¿Vamos al Bolsón?
Espero que mi bondi me entienda y sepa que quiero que todo siga igual...
Haya Paz. (yo quiero un poco, estoy cansada de pensar)
Sa.

1 comentarios:

Syan dijo...

Muy lindo lo q escribiste
yo a veces no suelto a mis sentimientos
Mi viaje a la Uni, todos los dias lleva una hora y cuarto, y sigo mirando a la ventanilla, esperando q algo cambie, q algo se estampe contra la ventana y me haga saltar...

nada, no, nada

En cuanto a lo del posteo anterior, queres q nos violentemos con todos los q nos hacen esa pregunta????????? jajaja

besote

Lu

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