06 octubre 2008

Saben que extraño?

LA PLAYA!


Tirarme en la arena sin importarme nada más que el agua que queda en el termo, el sonido de las olas chocando contra las rocas y un poco el murmullo de ciertos perdidos que solo encuentro en verano...
Llegar en bici muy tempra, bajarla casi a los tropezones por la escalera y odiar caminar hasta la orilla con ella, darla vuelta para que no se caiga ni se llene de arena y colgarle lo que me voy sacando en las ruedas empezando por el short y después la remera. Dejar las ojotas a un costado, acomodarme la malla del culo, y caminar hasta la orilla para volver a putear está vez por lo fría que está el agua. Volver al lado de la bici. Extender la lona que es una ciencia. Con diferentes pasos:

1) Uno la sacude del bollo que quedo en el morral el día anterior.

2) Levanta los bracitos con la lona bien en alto y por un efecto bandera ve para que lado está el viento y de paso le hace seña al amigo que mira desde la calle buscando la ubicación del grupo.

3) Se coloca con la cara frente al viento y deja que la lona se le pegue al cuerpo.

4) La parte mas difícil es enganchar con la puntita de los dedos gordos las puntitas de la lona.

5) Uno de un saque sin soltar los dedos de los pies de las puntitas de la lona se arrodilla en la arena con la lona en el medio entre la arena y las rodillas.

6) Ahí es cuando tiene que respirar profundo, estirar los brazos hasta la altura de las orejas con las puntitas de la lona entre los dedos pulgar y mayor y tirarse de pechito contra la arena… chicas cuidado con las bubbies.

7) Una vez que uno se encuentra en el sopi, los brazitos bien pueden servir de almohada para efectuar el “susupirolugarenelmundo” que consiste en un: -ssssssssahhhhhhhhhhhhh… sssste sss mi lugar en el mundo.-

Yo puedo pasar el día así, variando la pose espada, frente, espalda, frente. Cuando el calor no se soporta más otra vez a la orilla… putear nuevamente por lo fría que está y volver para efectuar la maniobra de la lona otra vez.

Ver llegar a los amigos, a los mismos baqueteados turistas de todos los años, a Mabe –la mama de uno de los tantos desaparecidos del barrio- que siempre anda con lo justo para satisfacer nuestras necesidades playeras puesto que solo nos basta con el termo y la lona pero ella siempre anda con termo, lona, galletitas, agua, jugo, frutas, sillita y no se cuanta cosa más que solo ella puede llevar a la playa, a Fede el Churrero que nos dejaba los churros al costo porque era amigo y que se lo reconocía en todo el barrio por su genial sombrero de paja.

Cuando era peque vivía en el agua, pero cuando pasaron los años y empecé a ir con amigos a joder el hecho del agua era cuando hacia muchísimo calor, cuando jodiamos guerreando con arena.

La excusa perfecta es el mate… el mate con caracoles en algún momento fue nuestra especialidad… viejas épocas.

Extraño la playa. Volver de noctambular, dormir una siesta en la arena despabilarse con un chapuzo y volver a la lona, al mate, a los biscochitos Don Satur y a tejer macramé con los hilos atados a la ojota.

Saber que falta poco para irse y meterse al agua igual y que después el short se pegue en las pompas y la remera sea una mancha de sal. Poner las ojotas en el manubrio de la bici y putear hasta llegar a la escalera. Subir con la bici al hombro y volver caminando en patas por las calles de piedritas acostumbrados a los pies maltratados por la playa cada año más llena de conchas.

Extraño la playa de la tarde noche cuando no queda nadie y es el momento más lindo.

Extraño a ese grupo humano que durante los veranos de mi adolescencia más precoz estuvo a diario en mi vida.

Se acercan esos días, no se quien estará y quien no, pero guardo la ilusión de que este verano sea como aquellos años.

El mensaje de Albert

Playa. Casi las siete. Diez horas atrás llegaban con la intención de pasar un día similar al resto: amigos, mate, historias, mate, siesta en la arena calentita, mate y biscochitos.

-Este es mi lugar en el mundo. –dijo Juan Manuel levantando apenas el rostro que segundos antes tenia entre los brazos que boca abajo le servían de almohada, para mirar las olas.

Todos suspiraron al unísono. El sol aun pegaba y el balneario seguía lleno de sombrillas y esterillas.

-Estos están locos, hace 2 horas que no salen del agua.- Dijo Ani sentada en la arena tejiendo una pulsera en macramé con los hilos atados al dedo gordo del pie. Y continuo: -tengo el culo lleno de arena, cada verano mas gruesa la arena acá eh…

Maty comenzaba a discutir la primera frase de Ani cuando Albert lo interrumpió:

-¿A ver como esta tu culo lleno de arena?

-Sos un tarado- dijo aplicándole un correctivo en la nuca. Y Maty siguió:

-Lo que pasa Ani es que vos no entendes un carajo, nunca te subiste a una tabla, no sabes lo que es una ola y ¿como no traje la tabla?... Mira las olas que hay…

-Maty, sabes lo que te pasa a vos… no la traes porque sos una vergüenza, estas re baqueteado boludo, estamos viejos ya. Mírame: mi lugar en el mundo es este ahora, no las olas.- lo gastaba Juanma. – además estas a 5 cuadras, anda a buscarla… y haceme reír un rato.

-Che, dale anda a buscarla y de pasadita te llenas el termo, estoy muerta de hambre.- le pidió Sole.

-Jodete por larva y por no ir comer algo.

-No me digas así Juanma, te pedí que le dijeras a mi vieja que me mande algo y ni pelota.

-Ya te dije que no estaba nena… además yo no soy tu mulo.

-Dale Maty… llena el termo, o anda hasta la YPF y decile a Naty que te deje un termo y unos biscochitos y después se lo pago –casi rogando Sole convenció a Maty, tomo el termo de acero inoxidable todo abollado y se perdió entre la gente. Lo divisaron 3 minutos después cuando había subido las escaleras y se encontraba en la bici senda.

-¡MATIAS MULO! ¡MATIAS MULO! –le gritaba Juanma.

-Dejalo boludo, que le va a dar vergüenza y se va a volver, y Sole no es la única que quiere unos mates.

-Ani, te morfaste la vida en casa.

-Si pero eran las 12 del mediodía, van a ser las 8.

-¿Ya? – dijo Albert que parado en puntitas de pies y mirando como si buscara algo.

-¿Qué buscas nene?

-¿Alguien se dio cuenta como creció la nena del Chino del verano pasado ahora? ¿Juanma la viste?

-No te hagas el vivo que el Chino te va a cagar a trompadas cuando vayas a comprarle. Y como no la voy a ver ¿no te diste cuenta las tetas que tiene?

-¡Son unos desubicados los dos!

-Che ¿y Maty?

-No se te va a perder Sole… y cuando vuelva deja de mirarlo así que lo vas a ojear.

-Ni se te ocurra decir nada cuando este acá… te mato. Juro que te mato.

Pasada media hora y el reloj llegando a las veinte-veinte Soledad miraba las escaleras vigilando la llegada. La gente se retiraba cansada y los mas chiquitos lloraban por quedarse: ¡un ratito mas mami por favor! Juanma seguía en su lugar en el mundo y al lado Ani luchaba con los hilos enredados. Comenzaba la hora de paz. El momento que a todos les agradaba más que el resto del día.

-Ves que sos un cagón… no te animas con la tabla. Trajiste la viola, dale tocate algo que con eso sos un grande.-dijo Juan Manuel que se sentó en la arena ante la alegría de Sole al verlo regresar con el termo y el paquete de biscochitos gritando un al fin que escucho medio balneario. Con las tablas bajo el brazo aparecían Fede y Andrelo comentando las tremendas olas.

-No Juanma, llegue hasta acá con la tabla y estaba re plancha, así que me volví. Además me había olvidado los biscochitos. Se los compre al Chino al final. ¿Vieron lo buena que se puso la nena del Chino?

-Otro desubicado más… tiene 14 años che. No jodan.

Con el termo en su poder, se armo la mateada. La guitarra quedó a un costado en su funda con las tablas secándose con el vientito que empezaba a levantarse. Silencio absoluto. Después de 12 horas de playa no había mas historias que el dialogo cotidiano.

Solo se escuchaba el fin del mate. Las olas. El silencio.

Albert, hombre de pocas palabras seguía parado ahora mirando la inmensidad del mar. Miro a todos y con un suspiro profundo pronuncio unas palabras que hicieron que todos le prestaran atención…

-Buenooo…. Como dijo mi abuela….

Quedaron todos expectantes, lo que se venia era profundo, las palabras de las abuelas siempre lo son. Fue un momento de silencio total. Hasta las olas se callaron y concluyo:

-Váyanse todos a la Concha de la Lora.

Final.

Haya paz.

Sa.

1 comentarios:

J.A. dijo...

Vacaciones...
Tan cerca...

Yo extraño esa sensación de "No sé que voya hacer mañana..." que sólo siento en las vacaciones, pero que este año la voy a sentir en la peor quincena posible...

(Segunda de febrero es semana de viejos prostáticos...)

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