15 septiembre 2008

Sigo con el temita de las frutas...

A ver, ¿Cómo te lo explico?

¿Viste cuándo parece que te agarran el corazón y actúan con él como con un limón? Lo cortan al diome sin ningún tipo de sentimiento y sácate, a exprimirlo al máximo. Ni uno se da cuenta hasta que está la limonada sobre la mesa, se sirve en cuatro vasos con hielo, se comparte alegremente, pero ¿cuándo la jarra está vacía y se terminaron los limones?

Entonces, el corazón que parece un bollito de papel, arrugado, aplastado y en un rincón esperando que el miocardio se contraiga para llenarse otra vez, piensa las mil opciones para que todo en la cabeza de uno vuelva a la normalidad… todo sea como hace un mes, o hace dos meses o hace 3… pero no mucho más allá…

Entonces chiquito, ¿Cómo hago para explicarte, para hacerte saber, para contarte que giro tu alrededor? ¿O cómo hago para callarme, sonrojarme y seguir con el corazón en las manos?

Real Academia Delirio.

Marta: adj. f. Palabra multiuso que describe a la clásica “La Marta Argentina.” Su generadora la utiliza cada dos palabras pegándosela a todo el que escucha 40 minutos de su charla

Marta: adj. f. Palabra multiuso que denota el patetismo y los sentimientos internos de una persona. La persona se siente una Marta.

Marta: adj. f. Véase también Carlo.

YO HOY SOY LA MÁS MARTA

-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.

-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida:

-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.

-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...

-Ciertamente -dijo el zorro.

- Y vas a llorar!, -dijo él principito.

-¡Seguro!

-No ganas nada.

-Gano -dijo el zoro- he ganado a causa del color del trigo.

Y luego añadió:

-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

-Adiós -le dijo.

-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

Sean felices.

No sean Martas.

Tengan paz.

Sa.

1 comentarios:

Félix dijo...

Dale Marta, dejá de ser vos. Y la mejor manera de dejar de serlo es matarlo a él. O sufrir en silencio por un rato, hasta que se te pase...

La vida es dura, lo sabemos. Y así nos tocó. Así te tocó, digamos. Dejá de mandar fruta un poco y mandale verdura, ja. Cambiá un poco, alejate, movete... ¿Qué más podés hacer, che? Vos serías como esa rosa al lado de las otras, valés un poco más que el resto. Quizás ciertas personas no se dan cuenta, pero otras sí.

No sé qué más decirte, excepto que te entiendo un poco, o demasiado, quién sabe.

Cuidate.

Vos también sé feliz.

Y todo eso.

Besos, Reina, te quiero.

PD: Si sos una Marta, ¿puedo hacer pinceles con tu pelo? Ja.

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